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Agurain/Salvatierra · Llanada Alavesa · Álava42°51′N · 2°23′O

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Historia de Agurain Salvatierra en Álava: de Hagurahin al fuero

De «Hagurahin», el nombre que aparece en un documento del siglo XI, al fuero que Alfonso X el Sabio otorgó a la villa en 1256: esta es la historia de Agurain Salvatierra en Álava, la de una aldea de la Llanada que acabó convertida en plaza clave entre Castilla y Navarra.

La historia de Agurain Salvatierra en Álava empieza por un nombre: el de Agurain aparece documentado ya en el siglo XI como «Hagurahin», mucho antes de que existiera la villa amurallada que hoy conocemos. El punto de inflexión llegó en 1256, cuando Alfonso X el Sabio otorgó a este núcleo de la Llanada Alavesa un fuero fundacional: una carta puebla que convertía una aldea en villa real, con muralla, mercado y privilegios propios, pensada expresamente para consolidar el control castellano sobre un territorio disputado con el reino de Navarra. De ahí viene también el segundo nombre, Salvatierra, y la doble identidad (Agurain/Salvatierra) que la villa conserva hasta hoy.

Esa condición de plaza fronteriza se nota todavía en el trazado de la villa y en su patrimonio: la muralla que la rodeaba y las casas blasonadas de familias como los Uriarte, Azcárraga, Begoña o Bustamante son la huella de una villa próspera que necesitaba, a la vez, defenderse y proyectar estatus. La Llanada Alavesa que la rodea no fue nunca un territorio pacífico por defecto; entró más de una vez en el mapa de los combates medievales entre coronas, como el de Inglesmendi, que confirman su papel de corredor militar disputado entre Castilla y Navarra durante siglos.

El propio nombre de la villa (de «Hagurahin» a Salvatierra, pasando por Agurain en euskera) es en sí mismo un documento histórico: el rastro de cómo una aldea altomedieval de raíz vasca se convirtió en una villa real de fundación castellana sin perder nunca del todo su nombre original.

Levantar la muralla llevó más tiempo del previsto: en 1286, treinta años después de la fundación, el rey Sancho IV tuvo que conceder a Salvatierra una exención de impuestos precisamente para poder terminar las obras. El recinto llegó a tener siete puertas de acceso y estuvo rodeado, según un documento de 1290, por un foso inundado de agua. La mayor parte de ese cinturón desapareció en 1835, durante las guerras carlistas, aunque todavía se reconocen tramos de sillería, torres y aspilleras en los flancos este y oeste del casco histórico. Esa muralla es, junto al fuero, la pieza central de la historia de Agurain Salvatierra en Álava.

La villa amurallada no escapó tampoco a los grandes desastres que marcaron la Baja Edad Media europea. En 1564, una epidemia diezmó a buena parte de su población; la leyenda local cuenta que las puertas de las iglesias tuvieron que tapiarse por el hedor de los cuerpos sin enterrar. Ese mismo año, el 1 de agosto, un incendio devoró en pocas horas la mayor parte del núcleo urbano, construido entonces sobre todo en madera. Solo sobrevivieron intactas las dos iglesias fortaleza y un edificio civil, la Casa de las Viudas, del siglo XIV, precisamente porque estaban construidos en piedra. La reconstrucción posterior es la razón por la que buena parte de las casas blasonadas que hoy se visitan datan de los siglos XVI y XVII, no de la fundación medieval.

La historia escrita de la villa no se limita a fueros y murallas. En el siglo XVI, en la cercana torre de Larrea (Barrundia), se redactó el Manuscrito de Lazarraga, el texto literario profano más antiguo conservado en euskera en este lado de los Pirineos, y su autor dejó escrita en verso, en su propia lengua, la crónica del incendio que había destruido Salvatierra. Es testimonio de que la Llanada Alavesa fue también, durante siglos, un territorio de habla vasca en contacto constante con el castellano. Y el propio nombre de la villa, con su tránsito de «Hagurahin» a Agurain y Salvatierra, sigue siendo hoy objeto de estudio para la toponimia vasca, que ve en él una de las evoluciones lingüísticas mejor documentadas de todo el territorio histórico de Álava.

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Preguntas frecuentes

¿Cuándo se fundó Agurain/Salvatierra como villa?

En 1256, cuando Alfonso X el Sabio otorgó el fuero fundacional a la aldea de Hagurahin.

¿Por qué tiene la villa dos nombres?

Porque conserva tanto su nombre vasco original, Agurain, como el nombre castellano de la fundación real, Salvatierra.

¿Cuánto tardó en completarse la muralla?

Décadas: en 1286, treinta años después de la fundación, la Corona todavía tuvo que conceder una exención de impuestos para poder terminarla.

¿Qué familias dejaron su huella en las casas blasonadas?

Los Uriarte, Azcárraga, Begoña y Bustamante, cuyos escudos de piedra todavía se conservan en la villa.

¿Qué conflictos medievales pasaron por la Llanada Alavesa?

El territorio fue corredor militar disputado durante siglos, con episodios documentados como el combate de Inglesmendi, en 1367, ligado a la guerra civil castellana entre Pedro I y Enrique de Trastámara.

¿Qué pasó en Agurain/Salvatierra en 1564?

Una epidemia y, el 1 de agosto de ese mismo año, un gran incendio que destruyó la mayor parte del casco urbano, entonces construido en madera; solo sobrevivieron los edificios de piedra, como las dos iglesias fortaleza y la Casa de las Viudas.

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