
Dos monumentos sorprendentes: las iglesias fortaleza
San Juan y Santa María: templos que fueron también baluartes.
«El mundo está compuesto a base de historias»
Agurain/Salvatierra · Llanada Alavesa · Álava42°51′N · 2°23′O
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Las iglesias fortaleza, la muralla medieval y las casas blasonadas que todavía se pueden recorrer: el patrimonio monumental de Agurain Salvatierra, una villa que en la Edad Media fue plaza fronteriza.
Ser una villa fronteriza durante siglos dejó una huella muy concreta en la piedra: buena parte del patrimonio monumental de Agurain Salvatierra no se construyó solo para orar o para vivir, sino también para defenderse. Las iglesias de San Juan y Santa María son el ejemplo más claro. Levantadas junto a la muralla, sus muros gruesos, sus torres y sus escasas aberturas no respondían únicamente a criterios religiosos: funcionaban como último reducto defensivo si la villa era atacada, una solución habitual en las plazas fronterizas medievales entre Castilla y Navarra.
Ese mismo papel de frontera y paso obligado explica el otro gran conjunto patrimonial de la comarca, en torno al túnel de San Adrián: un castillo, una calzada real y una ermita jalonan un corredor de montaña que durante siglos fue el paso natural entre Álava y Gipuzkoa, usado ya en época romana y reforzado después como control de mercancías y viajeros entre ambas vertientes.
Pero el patrimonio de la comarca es todavía más antiguo que sus murallas o su calzada real. Los dólmenes de Sorginetxe, en Arrizala, y de Aizkomendi, en Eguilaz, tienen más de cuatro mil años y forman parte del megalitismo mejor conservado de Álava: cámaras funerarias colectivas que demuestran que estas tierras llevaban habitadas mucho antes de que existiera Agurain. A este recorrido se suman, en los próximos meses, artículos dedicados a las ermitas de la Cuadrilla, a las murallas y torres de Agurain y al patrimonio religioso del resto de la comarca.
El patrimonio religioso de la Llanada Alavesa no se agota en las dos grandes iglesias fortaleza de Agurain. La comarca conserva una de las mayores concentraciones de arte románico rural de toda Europa (hasta catorce vestigios por cada cien kilómetros cuadrados en la Llanada oriental), favorecida por el paso de una de las rutas interiores del Camino de Santiago. Templos modestos por fuera, como la iglesia de San Martín de Tours en Gazeo o Santa María de la Asunción en Alaitza, esconden en su interior pinturas murales góticas del siglo XIV entre las mejor conservadas de la comarca. Ese arte románico rural completa el patrimonio monumental de Agurain Salvatierra.
Dentro de la propia muralla, el patrimonio civil es tan denso como el religioso: las tres calles principales del casco histórico (Zapatari, Carnicería y Mayor) están jalonadas de casas blasonadas de los siglos XVI y XVII, con el escudo de cada linaje tallado en piedra sobre la puerta principal. La Casa de los Uriarte, la Casa de los Azcárraga, la Casa de Begoña y la Casa Bustamante son las más citadas por su estado de conservación y por la calidad de su heráldica, pero recorrer esas tres calles a pie sigue siendo la forma más directa de entender cómo se reconstruyó la villa después del incendio de 1564: con piedra, con escudo y con un mensaje claro de estatus para quien la visitaba.
Buena parte de este patrimonio (la muralla, las iglesias fortaleza, los dólmenes y las casas blasonadas) está catalogado por Ondarea, el sistema de información del patrimonio cultural vasco del Gobierno Vasco, que documenta su estado de conservación y su valor histórico ficha por ficha. Esa documentación oficial es, junto a las visitas sobre el terreno, la fuente principal de los artículos de esta sección.

San Juan y Santa María: templos que fueron también baluartes.

Castillo, calzada real y ermita en el paso entre Álava y Gipuzkoa.

Sorginetxe y Aizkomendi: megalitismo de más de cuatro mil años.
Más artículos de patrimonio (ermitas y murallas de la comarca) están en preparación.
Porque la villa era una plaza fronteriza medieval y sus templos, San Juan y Santa María, funcionaban también como último reducto defensivo.
Una gruta natural que durante siglos fue paso obligado, calzada real y frontera entre Álava y Gipuzkoa.
Dos: Sorginetxe, en Arrizala, y Aizkomendi, en Eguilaz, ambos de más de cuatro mil años de antigüedad.
Por el paso de una de las rutas interiores del Camino de Santiago, que difundió el estilo por toda la comarca.
Las de la iglesia de San Martín de Tours, en Gazeo, y las de Santa María de la Asunción, en Alaitza, descubiertas en 1967 y de notable calidad ambas.
La Casa de los Uriarte, la Casa de los Azcárraga, la Casa de Begoña y la Casa Bustamante, todas con el escudo de su linaje tallado en la fachada, repartidas por las calles Zapatari, Carnicerías y Mayor.