
El Manuscrito de Lazarraga, el libro que nació en la torre de Larrea
El Manuscrito de Lazarraga, el libro que nació en la torre de Larrea
En febrero de 2004 se presentó en Donostia-San Sebastián un cuaderno de cincuenta y una hojas que nadie esperaba y que cambió de golpe lo que se sabía sobre la literatura vasca del siglo XVI. Lo había escrito, hacia 1564-1567, un hidalgo alavés llamado Joan Pérez de Lazarraga, vecino de la torre de Larrea. Larrea es hoy un concejo de Barrundia, en plena Cuadrilla de Salvatierra/Agurain, y esa es, seguramente, la conexión literaria más importante que tiene la comarca y la que menos se cuenta.
Quién fue Joan Pérez de Lazarraga
Joan (o Juan) Pérez de Lazarraga nació hacia 1547 y murió en 1605. Pertenecía a los Lazarraga, un linaje de la baja nobleza alavesa de origen oñatiarra, y era señor de la casa-torre de Larrea. En 1575 casó con Catalina González de Langarica y Vicuña, con quien tuvo dos hijos. Además del manuscrito que lleva su nombre escribió, en castellano, una crónica genealógica de su propia casa. La tradición lo conoce como «el poeta», y durante siglos fue poco más que eso: un nombre en los papeles de un linaje rural alavés.
Qué hay dentro del manuscrito
El manuscrito no es un libro devoto. Es, precisamente, lo contrario, y ahí reside buena parte de su importancia: hasta su aparición, la literatura vasca conservada del siglo XVI era casi exclusivamente religiosa. El cuaderno contiene unos 111.000 caracteres, en torno a un 88 % en euskera y un 12 % en castellano, y se divide con claridad en dos partes.
La primera, que ocupa alrededor de un tercio del texto principal, es una novela pastoril en prosa con pasajes en verso intercalados, protagonizada por Silbero, Silbia, Doristeo y Sirena. El argumento es una cadena de amores no correspondidos, en la estela de «Los siete libros de la Diana» que Jorge de Montemayor había publicado en castellano en 1559 y que se imitó por toda Europa. Que un hidalgo de la Llanada escribiera en euskera, y en su casa-torre, una novela pastoril al gusto europeo del momento es un dato difícil de exagerar.
La segunda parte es un cancionero: poemas de amor, serranillas, versos religiosos y satíricos, canciones, algunas de ellas con su versión castellana al lado. Y entre esas piezas hay una que interesa de un modo particular a esta comarca.
La crónica en verso del incendio de Salvatierra
Una de las composiciones del manuscrito es una larga crónica en verso titulada «Istoria de la quema de Salvatierra». Lazarraga narra en ella el incendio que el 1 de agosto de 1564 devoró buena parte de la villa de Agurain/Salvatierra, construida entonces casi por completo en madera, y del que apenas se salvaron las dos iglesias fortaleza y la Casa de las Viudas. Es decir: el testimonio literario más antiguo que se conserva de aquella catástrofe está escrito en euskera, en verso, por un vecino de Barrundia, y salió a la luz cuatro siglos y medio después.
Un euskera que no estaba documentado
Para los filólogos, el valor del manuscrito es de otro orden. Se trata del primer ejemplo conocido de texto profano en euskera del siglo XVI con localismos alaveses, y documenta una variedad (el euskera hablado en la Llanada en aquel momento) de la que apenas había testimonios escritos directos. Aporta formas léxicas raras y construcciones gramaticales que no se conocían, y confirma de manera incontestable la vitalidad del euskera en Álava en pleno siglo XVI. El cuaderno contiene además algunas de las apariciones escritas más tempranas que se conocen de la expresión «eusquel erria» para nombrar al conjunto del país.
La historia del hallazgo
El manuscrito no apareció en un archivo familiar ni en un desván de Larrea, sino en el comercio de antigüedades de Madrid. Lo identificó en 2004 F. Borja de Aguinagalde, al frente de Irargi-Centro de Patrimonio Documental de Euskadi, en el marco de una política sostenida de recuperación de patrimonio documental que el Gobierno Vasco venía desarrollando desde hacía más de quince años. La Diputación Foral de Gipuzkoa lo adquirió por 66.000 euros y lo presentó públicamente el 18 de febrero de 2004; se editaron después quinientos facsímiles para ponerlo al alcance del público, y la institución guipuzcoana digitalizó el cuaderno entero y lo publicó en abierto.
La última etapa del viaje devolvió el manuscrito a Álava. El 29 de julio de 2009, los diputados generales de Gipuzkoa y Álava firmaron el acuerdo por el que el original pasaba a manos alavesas, y desde el día siguiente se expone en el museo Bibat de Vitoria-Gasteiz, en vitrina y acompañado de un facsímil que permite hojear el texto.
Lo que Barrundia todavía no cuenta
La torre de Larrea sigue en pie, y sigue siendo, para casi todo el mundo, una casa fuerte más entre las muchas que jalonan la Llanada Alavesa. Pocos visitantes de Barrundia saben que de allí salió el texto literario profano más antiguo que se conserva en euskera en este lado de los Pirineos, ni que su autor dejó escrita, en verso y en su lengua, la crónica del incendio que destruyó la villa vecina. Es una de esas historias que la comarca tiene delante y aún no ha aprendido a contar.
Fuentes
- Diputación Foral de Gipuzkoa, «El manuscrito de Lazarraga»: contenido del cuaderno, la crónica en verso del incendio de Salvatierra, la presentación pública de febrero de 2004 y la edición digital en abierto.
- Auñamendi Eusko Entziklopedia, voz «Pérez de Lazarraga, Juan»: biografía del autor, el linaje de origen oñatiarra, la crónica genealógica en castellano y la descripción material del manuscrito.
- Gobierno Vasco, nota sobre el Manuscrito de Lazarraga: datación en 1564-1567, adquisición por la Diputación Foral de Gipuzkoa y edición de quinientos facsímiles.
- Euskonews (Eusko Ikaskuntza), F. Borja de Aguinagalde sobre el descubrimiento del manuscrito: el hallazgo como resultado de la política de archivos y patrimonio documental del Gobierno Vasco.
- GARA, «La odisea del manuscrito de Lazarraga acaba en el museo Bibat de Gasteiz» (2009): el acuerdo del 29 de julio de 2009 entre las diputaciones y la exposición del original y su facsímil en Vitoria-Gasteiz.

