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Agurain/Salvatierra · Llanada Alavesa · Álava42°51′N · 2°23′O

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Lienzo de muralla medieval rehabilitada de Agurain, con sillería antigua y moderna combinadas

Foto: Mentxuwiki / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Las murallas y torres de Agurain

Unai Aguirre4 min de lecturaPatrimonio

La imagen más reconocible de Agurain/Salvatierra (la villa cercada, en alto sobre la Llanada) nace de una decisión muy concreta: la orden de amurallar la nueva población que Alfonso X el Sabio dio al fundarla, en 1256, sobre el antiguo núcleo de Hagurahin. La construcción de los muros de piedra comenzó en 1259 y se prolongó durante buena parte del siglo XIII, con mano de obra que, como era frecuente en las obras de la Corona de Castilla de la época, incluyó a trabajadores musulmanes.

Un privilegio para terminar la obra

Levantar una muralla de piedra alrededor de todo un núcleo urbano era una empresa costosa y lenta. En 1286, Sancho IV concedió a Salvatierra un privilegio de exención de impuestos a la Corona precisamente para poder culminar las obras, señal de que, treinta años después de la fundación, el recinto todavía no estaba terminado. Un documento de 1290 menciona además un foso inundado de agua, que probablemente rodeaba parte del perímetro amurallado como defensa añadida.

Siete puertas para entrar en la villa

En su trazado completo, la muralla contaba con siete accesos: dos puertas principales, situadas en los extremos norte y sur de la villa, y otras cinco de menor entidad repartidas por los flancos este y oeste. Los peregrinos que llegaban por el camino que subía hacia el túnel de San Adrián entraban tradicionalmente por el norte, junto al antiguo Hospital de la Magdalena, y salían por el oeste, cerca del cementerio, donde todavía pueden reconocerse señales del trazado original. Ninguna de las siete puertas se conserva hoy en pie.

Torres, adarve y troneras

El sistema defensivo combinaba el lienzo de muralla con torres de planta rectangular que sobresalían del paramento a intervalos regulares, reforzando los puntos más vulnerables del recinto. Por el interior discurría un adarve o paseo de ronda de unos dos metros de ancho, que permitía a los defensores recorrer la muralla y vigilar el exterior a través de aspilleras abiertas en el grosor del muro. Con el paso de los siglos, algunos tramos incorporaron troneras adaptadas ya al uso de armas de fuego, prueba de que la muralla siguió cumpliendo función defensiva mucho después de la Edad Media.

El trazado no responde a una geometría regular, sino que se adapta al relieve: la muralla sigue la topografía del cerro sobre el que se asienta la villa, de modo que las torres y los lienzos se acomodan a la pendiente suave del terreno en lugar de imponer un perímetro perfectamente simétrico. Esa lógica, muy habitual en las villas de nueva fundación de la Castilla del siglo XIII, explica también por qué las dos puertas mayores se sitúan precisamente en los extremos norte y sur, los puntos naturales de entrada y salida del camino que atravesaba el cerro de parte a parte.

El siglo XIX y la pérdida del recinto

La mayor parte del cinturón amurallado desapareció en 1835, en el contexto convulso de las guerras carlistas, cuando buena parte del recinto fue derribado. Desde entonces, la villa fue creciendo hacia fuera del antiguo perímetro, y muchos tramos de piedra quedaron integrados, o directamente sepultados, en las fachadas de las nuevas construcciones.

Lo que se conserva hoy

Pese a las pérdidas, Agurain conserva tramos reconocibles de su muralla, sobre todo en los flancos este y oeste del casco histórico, con sillería gótica de buena calidad especialmente visible en el lado oriental. Todavía pueden verse restos del adarve, aspilleras, parapetos y dos de las torres defensivas originales, adosadas hoy a las traseras de viviendas y, en un tramo, al convento de clarisas que ocupa parte del antiguo recinto. Completan la lectura del sistema defensivo las dos iglesias fortaleza de San Juan y Santa María, que hacían de muralla en sus extremos norte y sur, pero cuya historia (retablos, leyendas y arquitectura religiosa) merece un capítulo aparte del que corresponde estrictamente a las piedras del cerco urbano.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Quién ordenó amurallar Agurain?

Alfonso X el Sabio, al fundar la villa en 1256 sobre el antiguo núcleo de Hagurahin.

¿Cuándo comenzó la construcción de la muralla?

En 1259, prolongándose durante buena parte del siglo XIII.

¿Cuántas puertas tenía el recinto amurallado?

Siete puertas, custodiadas por torres defensivas de planta rectangular.

¿Quiénes trabajaron en la construcción de los muros?

Mano de obra que incluyó a trabajadores musulmanes, como era frecuente en las obras de la Corona de Castilla de la época.